
El barrio de los Jerónimos: historia, arte y vida en el corazón del Paisaje de la Luz
· 7 min. leer · por Christie's International Real Estate Madrid
El barrio de los Jerónimos es de esos rincones de Madrid donde cada calle reúne varias épocas a la vez. Nació de un monasterio real, creció sobre el solar de un palacio desaparecido y hoy forma parte del Paisaje de la Luz, inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2021. Entre el Paseo del Prado y el Retiro conviven un museo de referencia mundial, un jardín botánico del siglo XVIII, la sede de la Real Academia Española y un mercado de libros centenario. Esta es su historia y lo que permite hacer, ver y vivir hoy.
Un monasterio real que dio nombre al barrio
Todo empezó con los monjes jerónimos. Enrique IV fundó en 1464 el monasterio de Santa María del Paso, junto al Manzanares, pero el lugar resultó insalubre y en 1502 Isabel la Católica les cedió el emplazamiento actual, conocido entonces como Prado de San Jerónimo. Desde allí, a las puertas de la villa, el monasterio pasó a formar parte de la vida de la Corte: alojó con frecuencia a la familia real y fue escenario de las ceremonias de jura de los herederos como príncipes de Asturias, desde Felipe II, en 1528, hasta Isabel II, en 1833. Felipe II amplió además el Cuarto Real anexo para poder seguir la misa desde sus aposentos, al modo de El Escorial.
De aquel conjunto se conservan la iglesia de San Jerónimo el Real, Monumento Nacional desde 1925, y el claustro. La monumental escalinata que da a la calle Ruiz de Alarcón se construyó en 1906, con motivo de la boda de Alfonso XIII y Victoria Eugenia.

El palacio que desapareció y el barrio que ocupó su lugar
En la década de 1630, Felipe IV levantó junto al monasterio el Palacio del Buen Retiro. El Salón de Reinos se construyó entre 1630 y 1635, y el rey dio nombre al conjunto mediante una pragmática del 1 de diciembre de 1633. La UNESCO lo describe como el epicentro de la cultura del Siglo de Oro: en su teatro se representaron obras de Calderón de la Barca y de Lope de Vega.
La invasión napoleónica de 1808 dañó gravemente el monasterio y el palacio, que más tarde fue demolido. Solo se salvaron el Casón del Buen Retiro y el Salón de Reinos. Carlos III había abierto parte de los jardines al público en 1767 y, entre 1868 y 1876, pasaron al Ayuntamiento. En esas mismas décadas de 1860 y 1870 empezó a desarrollarse sobre el antiguo solar del palacio el barrio residencial que hoy conocemos.
Arte: el Prado, su claustro y el Casón del Buen Retiro
El Museo del Prado nació de un proyecto científico. Carlos III encargó en 1785 a Juan de Villanueva un edificio para el Gabinete de Historia Natural, y fue Fernando VII quien lo abrió el 19 de noviembre de 1819 como Real Museo de Pinturas. En 2025 recibió 3.513.402 visitantes, la primera vez que supera los 3,5 millones, y el 65,9% residía fuera de España.
Su ampliación de 2007, proyectada por Rafael Moneo, conecta con la historia del barrio. El claustro de los Jerónimos, construido hacia 1672 por fray Lorenzo de San Nicolás, se desmontó y se reconstruyó piedra a piedra como parte del museo: es la pieza conocida como el Cubo de Moneo.
A pocos pasos está el Casón del Buen Retiro, levantado en 1637 como salón de baile del palacio. El Prado lo incorporó en 1971 para exhibir su pintura del siglo XIX, y entre 1981 y 1992 mostró el Guernica de Picasso, hoy en el Reina Sofía. El otro superviviente del palacio, el Salón de Reinos, que durante años albergó el Museo del Ejército, está siendo rehabilitado por Norman Foster y Carlos Rubio para sumarse al museo, con apertura prevista en 2027.

Ciencia, letras y libros: el Jardín Botánico, la Academia y la Cuesta de Moyano
El Real Jardín Botánico, creado por Fernando VI en 1755, se trasladó por orden de Carlos III al Paseo del Prado y se inauguró allí en 1781, con proyecto de Francesco Sabatini y Juan de Villanueva. Ocupa ocho hectáreas repartidas en tres terrazas, reúne más de 5.500 especies de plantas vivas y su herbario conserva alrededor de un millón de ejemplares.
La Real Academia Española ocupa desde 1894 el edificio de la calle Felipe IV proyectado por Miguel Aguado de la Sierra. Se inauguró el 1 de abril de ese año con asistencia del joven Alfonso XIII, todavía menor de edad, y es Bien de Interés Cultural desde 1998.
Y junto a la verja del Botánico, la Cuesta de Moyano mantiene desde 1925 su feria permanente de libros, con una treintena de casetas. El 14 de enero de 2026 la Comunidad de Madrid la declaró Bien de Interés Cultural Inmaterial. Abre todos los días del año.

El Retiro y sus palacios de cristal
Lo que queda de los jardines del Buen Retiro ocupa 120 hectáreas y es la parte más extensa del Paisaje de la Luz. El parque reúne más de 15.000 árboles, un estanque monumental del siglo XVII y dos edificios del siglo XIX concebidos para exposiciones: el Palacio de Velázquez, de 1883, y el Palacio de Cristal, de 1887, levantado para la Exposición de Filipinas. Ambos son obra de Ricardo Velázquez Bosco y funcionan hoy como salas de exposición vinculadas al Museo Reina Sofía.
En la Rosaleda se encuentra la fuente del Ángel Caído, de Ricardo Bellver, una de las pocas esculturas del mundo dedicadas a la caída de Lucifer. Y cada primavera el parque acoge la Feria del Libro de Madrid.

Un recorrido a pie por el barrio
Todo lo anterior cabe en una mañana larga, de oeste a este:
- Real Jardín Botánico. Las tres terrazas del jardín, junto al Paseo del Prado, son el mejor punto de partida.
- Cuesta de Moyano. Las casetas de libros unen el Paseo del Prado con el Retiro.
- Iglesia de San Jerónimo el Real. Sus capillas laterales exhiben pinturas del Barroco madrileño cedidas por el Prado, y en 2023 se recuperó el sepulcro de Hans Khevenhüller, embajador imperial en Madrid entre 1572 y 1606.
- El Retiro. Del Palacio de Velázquez al Palacio de Cristal y la fuente del Ángel Caído.
- Plaza de la Lealtad. El hotel Ritz, inaugurado por Alfonso XIII el 2 de octubre de 1910 y primer edificio con estructura de acero de España, cierra el paseo.
Vivir en los Jerónimos: un barrio protegido
El barrio, de uso mayoritariamente residencial, conserva una variada arquitectura de los siglos XIX y XX, y la UNESCO incluye entre sus atributos protegidos el trazado de sus calles arboladas. La evaluación técnica de ICOMOS señala que los propietarios privados centran la conservación en fachadas, portales y escaleras, mientras que el interior de las viviendas suele haberse renovado. Señala también que el Retiro no admite nuevas construcciones desde 2004, de modo que el entorno verde del barrio permanece.
Las estaciones de Retiro, Ibiza y Atocha lo conectan con el resto de la ciudad, y el vecino barrio de Recoletos comparte con él el eje cultural del Paseo del Prado.
En Christie's International Real Estate Madrid acompañamos a compradores que quieren vivir entre el Prado y el Retiro. Si está considerando una propiedad en el barrio de los Jerónimos, nuestro equipo estará encantado de orientarle.